martes, 19 de julio de 2016

Carta ganadora del X Certamen de Cartas de Amor

Como en ediciones anteriores, la carta ganadora del X Certamen de Cartas de Amor "San Valentín" 2016 será editada en el nuevo número de la revista las Hojas del Foro Creación y Lectura de la Biblioteca de Grado/Grau y que se presentará en octubre.

No obstante, se nos pregunta insistentemente por este tema, así que hemos optado por publicar en nuestro blog la carta ganadora titulada Querida Mary y obra de Dña. Sara Gutiérrez Sánchez (Madrid).

Querida Mary:
Ya sabes lo que me cuesta expresarme. Me resulta muy difícil hablar con la gente, incluso contigo. Pero estoy viendo tu rostro ahora mismo y eso me ha sobrecogido tanto que de pronto he sentido la necesidad de sincerarme.
Plainfield siempre ha sido muy pequeño y a mí me costaba relacionarme con la gente de aquí. Me sentía fuera de lugar, pero no sé si eso era culpa mía o de este sitio. Sea como sea, me pasé muchos años solo, sin otra compañía que mi familia y el trabajo. Trabajo y más trabajo.
Ya creía que esto de encontrar a la persona perfecta era un cuento y que sólo ocurría en las películas. Pero eso sólo fue hasta que te conocí. Cuando entré en la taberna y te vi, con esa radiante sonrisa que brillaba como un faro entre la niebla, me quedé prendado de ti para siempre. "¿Quién es? ¿Cómo se llama?", logré balbucear. Billy, mi compañero de trabajo, se rio al ver mi cara de idiota enamorado y me dijo que eras la dueña de la taberna y que tu nombre era Mary.
Mary... Sólo dos sílabas que guardaban un increíble poder. No puedo empezar a explicarte el efecto que tenías sobre mí. Verte me hacía temblar. Sentía recorrer electricidad por todo mi cuerpo cuando tu mirada se cruzaba con la mía. Pero yo era demasiado cobarde, así que simplemente clavaba la vista sobre mi copa mientras rezaba para reunir fuerzas suficientes y poder hablar contigo, día tras día.
Así fue hasta que me armé de valor. Te vi aquella noche, tan hermosa y frágil. Cada átomo de mi cuerpo gritaba tu nombre. Mary, no pude evitarlo y, como si estuviera hechizado, me acerqué a ti. Olías a flores de cerezo, a primavera. Si cerraba los ojos, casi podía sentir el sol acariciando mi rostro mientras la suave brisa enredaba entre mi cabello. Inspiré tan hondo como pude. Al verme, me sonreíste y me hiciste sentirme tan grande y pequeño al mismo tiempo. Allí supe que sería tuyo hasta el fin de mis días.
Te estoy mirando ahora, Mary. Te miro y me devuelves la mirada. Tu sonrisa sigue siendo mágica y llena de amor. Toco tu suave mejilla y el reflejo del espejo te muestra, con mi mano acariciándote la cara. La piel de Bernice jamás ha sido tan delicada, Mary. Ella no tiene nada que hacer contra ti. Tú has sido mi primer y verdadero amor.
Y mi sensación favorita es poder meterme dentro de tu piel. Eres mi principio y mi fin, Mary, mi obra maestra. Arrancarte la cara fue la culminación de mi existencia.
Con amor, Ed Gein.

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